top of page

Cuerdas de amor

18 de septiembre 2023


Oseas 11:4 “Guie a Israel con mis cuerdas de ternura y de amor. Quité el yugo de su cuello y yo mismo me incliné para alimentarlo.”.


El pueblo de Israel siempre se caracterizó por ser un pueblo que tendía a la desobediencia y a luchar constantemente contra la voluntad de Dios. Cuando somos padres observamos que nuestros hijos están también en constante pugna entre la obediencia y sus impulsos de hacer la voluntad de ellos. Recuerdo haber visto más de alguna vez a una mamá tratando de llevar por la fuerza a su hijo hacia el colegio, o a un padre tomar en brazos firmemente a una niña que patalea por llevarse el juguete que no le comprarán. Así mismo, muchas veces nosotros pataleamos y hacemos berrinches ante Dios porque las cosas no salen como esperamos, o porque no podemos tener todo lo que queremos, porque no avanzamos como otros, o no conseguimos ese lugar de reconocimiento por el que tanto hemos luchado.


Es probable que si nosotros fuéramos nuestros propios padres terminaríamos forcejeando en una pelea persistente, que sólo consigue desgastar nuestras fuerzas, y desde la otra perspectiva, aumentar el rechazo y la frustración de nuestros hijos. En proverbios encontramos la solución a esta situación, “la respuesta amable aplaca la ira”. Dios quiso reestablecer la comunión con la humanidad desde el momento en que ésta fue rota, y permanentemente ha buscado a su pueblo con amor y paciencia.


El profeta Oseas utiliza un lenguaje como si nos hablara de la guía de un ganado, una metáfora de cómo Dios busca guiarnos nuevamente hacia Él. El profeta habla de un pueblo perdido, que es amado, pero constantemente busca huir de la guía de Dios, y pese a ellos y lo duro de sus corazones, incansablemente los busca. No lo hace con rabia, tampoco con apuro, si no que con ternura y amor. Tal como lo hizo con Israel, hoy sigue ofreciéndonos sus cuerdas para enmendar nuestro rumbo, desea quitar de nuestras vidas los pesados yugos que llevamos, desea librarnos de las ataduras que nos impiden crecer y avanzar hacia una vida plena en Cristo.


Asimismo, conoce nuestra condición, sabe de nuestra pobreza de corazón, y sigue supliendo nuestras necesidades, nos alimenta, nos viste, protege y cobija, nos da un techo y un soporte de misericordia y gracia, y aunque sabe de nuestras luchas y terquedades, continúa extendiéndonos sus manos abiertas para guiarnos de regreso a Él.


Bendito Dios, amado padre te agradecemos que tu forma de llamarnos es siempre en amor con paciencia, y con ternura. Gracias por extendernos esas cuerdas que buscan llevarnos de regreso a ti, gracias por quitarnos ese yugo que nos pesa y que tantas veces nosotros queremos seguir cargando. Padre ayúdanos a volver hacia tu camino cuando nos desviemos; queremos seguir caminando junto a ti y que seas tú el que lleva nuestro rumbo. Te lo ruego amado Dios en el bendito nombre de Jesús amén. Amén


Amados, amadas que la gracia del Señor nos permita seguir: “Creando Puentes” de paciencia y amor en Cristo


Punto de reflexión


Dios nos anhela en una relación constante con Él, caminando con los ojos puestos en Cristo. Nos sigue guiando, librándonos de aquello que nos ata y manifestando su cuidado en nuestras vidas día tras día.


Que el Señor te bendiga. (Paulette Diaz)




9 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Comments

Rated 0 out of 5 stars.
No ratings yet

Add a rating
bottom of page