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El que nos ve

05 de Diciembre del 2023


Génesis 21:17 “Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está”.


El sufrimiento de un hijo es quizás lo más angustiante que pueda existir. Para Agar era tan doloroso ver a su hijo morir en sufrimiento que prefirió apartarse. Una reacción frecuente en situaciones difíciles es evitar confrontarlas, apartarse y hasta esconderlas, en un irracional pensamiento como que si “no las veo, no existen”. Aun en lo más recóndito de nuestra habitación, en lo más oculto del dolor, en lo más profundo de la vergüenza Dios nos ve. Cristo aparece hoy también en nuestro rescate, y puede cambiar completamente el curso de las situaciones. Nuestra reacción más espontánea en las pruebas y las dificultades es sentir que estamos solos contra el mundo, que las cosas no saldrán bien, y pensamos que Dios no nos ve, porque “eso” que nos aflige no es importante, porque fue por la consecuencia de una acción, o porque simplemente pareciera que ese problema es invisible a sus ojos.


Job, aunque en un contexto algo distinto, sabía que Dios lo podía ver, que conocía su corazón, y pudo ver en toda su desgracia como Dios le entregaba la posibilidad de conocer sus atributos en plenitud, y relacionarse con Dios como nunca antes lo había logrado, y así también nosotros tenemos por medio de las dificultades la oportunidad de mirar cómo estamos en nuestra relación con Dios, habilita un termómetro de nuestra fe, por medio de la aflicción y de la prueba. Nos permite demostrar de qué estamos hechos, nuestro carácter no puede afirmarse solamente en lo simple y fácil, porque eso no nos permitirá estar conscientes del poder de Dios cuando vengan tempestades mayores. Agar posiblemente no podía dimensionar lo que le sucedería, recibiendo en el peor momento el consuelo directamente del ángel de Dios, que fue a encontrarla en una situación sin esperanza de solución, no sólo salvando a su hijo, sino que además bendiciendo su vida y sus generaciones.

Cristo sabe dónde vamos, sabe dónde estamos y donde quisiéramos estar, tiene el conocimiento de nuestro corazón y de nuestros pensamientos, siempre ve nuestras aflicciones y está al tanto de nuestras necesidades, dispuesto para acudir en nuestro auxilio pese a nuestra historia, pero por sobre todo Él ve lo que podemos llegar a ser si disponemos nuestra vida. Para nosotros el desafío es si nos entregamos confiadamente en que tiene el poder de acudir en el momento preciso para cambiar nuestro rumbo, impactándonos de tal manera que nunca podremos seguir siendo como empezamos.


Amado Dios, sabemos que eres fiel, eres eterno, misericordioso, que todo lo ves, todo lo sabes y todo lo puedes, hoy entregamos nuestras aflicciones, nuestro cambio, nuestros corazones y nuestros pensamientos a ti, queremos recibir el consuelo y aceptar lo que tienes para nuestra vida, en conciencia que Tú sabes todas las cosas coloca tu orden y tu sabiduría en nuestro andar, lo pedimos en tu nombre Jesús.


Amados, amadas que la gracia del Señor nos permita seguir: “Creando Puentes” de confianza en Cristo


Punto de reflexión


Cristo nos ve, en todo momento, incluso en aquellos que aún no podemos ver, podemos confiar plenamente y descansar en Él.


Que el Señor te bendiga. (Paulette Díaz)



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