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Escuchando su voz

31 de agosto 2023


Juan 10:27 “Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco, y ellas me siguen”.


No de casualidad Jesús nos comparó muchas veces con ovejas; estas tienen características muy peculiares, por ejemplo, que establecen relación entre ellas, y también con quien las guía. Pese a tener una muy buena audición, lo que les permite obedecer a su pastor no es precisamente esto, sino el hecho que ellas pueden reconocer y vincularse con las otras ovejas de su grupo y con el humano que las domestique, ya que necesitan encontrar la seguridad con quien les ha entregado cuidados y confianza. Cuando ellas se alejan del grupo tienden a estar vulnerables y ser presa fácil de depredadores, lo que les genera estrés y angustia.


Esta comparación deja en evidencia que nuestro carácter se parece a las ovejas, no exactamente en lo mansas y temerosas, sino más bien en lo torpes que somos cuando nos alejamos de nuestro Pastor. Mientras más lejos estamos de Él, más nos costará oír esa voz que nos lleve a un lugar seguro, y por lo tanto seremos presa fácil de nuestro principal enemigo, e incluso al igual que una oveja podemos caer por torpeza en un barranco o enredarnos en trampas que pueden llegar a “matarnos”. La lejanía de la oración, de la lectura de su palabra, y de la comunión con Jesús interfiere nuestra audición, haciendo difícil reconocer la voz de Cristo.


Él siempre está llamando, para guiarnos como un faro que guía un barco y así no dirijamos nuestro rumbo en el sentido equivocado, y pese a que a veces silenciemos su consejo, igualmente nos buscará cuando estamos perdidos. Su voz es significativa para nosotros porque Él nos conoció y escogió primero. Es de vital importancia que aprendamos a escuchar a nuestro pastor, reconocer su voz en todo momento, cuando estemos en medio de dificultades, también en los momentos de paz, incluso en los momentos de éxitos a veces más que en los fracasos, ya que nuestro ego puede ser la peor interferencia en nuestra comunión, porque nos hace sentir seguros en nuestro caminar, y por ese ego olvidamos que sin la guía de nuestro pastor estamos perdidos.


Que nuestra vida dependa de Cristo en toda circunstancia y que anhelemos ser ese rebaño que le obedece y le sigue.


Señor, perdónanos por ser tantas veces esas ovejas perdidas, que nos olvidamos de tu guía y no escuchamos tu voz, nos alejamos de tu amor y cuidado; agradecemos tu fidelidad y misericordia, y que aunque estemos alejados de ti, tu amor incondicional nos llama de regreso, ayúdanos a no perder el rumbo, lo pedimos en tu nombre Jesús. Amén


Amados, amadas que la gracia del Señor nos permita seguir: “Creando Puentes” de obediencia en Cristo


Punto de reflexión


¿Qué cosas en su vida le impiden escuchar la voz de Dios?


Anhelemos ser esa oveja que oye la voz de su Pastor, confía en Él y lo sigue.


Que el Señor te bendiga. (Paulette Díaz)

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