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La necesidad de ser consecuentes

8 de agosto 2023


Isaías 29:13 “Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado”.


En momentos de dificultad o angustia, nuestra respuesta natural es buscar a Dios, le necesitamos y sabemos que estamos alejados de Él cuando no logramos sentir tranquilidad en las tormentas. Si lográramos la constancia necesaria para mirarlo no sólo ante nuestra necesidad si no que en todo momento nuestra historia sería completamente distinta. Esta palabra nos invita a reflexionar cómo es nuestra comunión en lo cotidiano con nuestro Padre, cómo buscamos de su guía y respaldo en todo momento, y no solamente ante las situaciones adversas. Es cierto que en estas circunstancias complejas podemos apreciar lo maravilloso que es contar con el respaldo de Dios, pero no debemos esperar estar en situaciones difíciles para buscarle, o alabar a Dios cuando recibimos una respuesta a una petición puntual, debiéramos vivir siempre con la necesidad constante de su presencia, tal como lo buscamos en las adversidades y con la gratitud que tenemos ante las respuestas que Dios nos ofrece.


No bajar la guardia ante las tentaciones, mantener firme nuestra convicción de que somos sus hijos en todo momento, seguir siendo los mismos dentro y fuera de la iglesia. Debemos ser consecuentes en todo nuestro actuar, debemos ser el reflejo de esa línea trazada por Dios donde nuestros sentimientos deben ser consistentes con nuestros pensamientos y a su vez estos con nuestros actos, nuestro amor por Cristo nos ayuda a reflexionar sobre nuestro actuar posterior, esto para poder alabar y honrar a Dios no solo desde nuestros labios si no que desde nuestro corazón, de lo más profundo de nosotros, somos parte de una promesa, pero no por eso nuestro cambio en nuestro actuar en las situaciones cotidianas será de manera automática. Nuestro cambio no es una obligación si no que es un reflejo de la relación genuina y transparente que hemos elegido tener con Cristo.


Amado Padre Celestial, ayúdame a corregir mi forma de buscarte, a que la alabanza en mi boca sea constante como lo es tu amor por mí, quiero estar rodado/a de tu presencia en cada momento y que lo que declaro con mi boca sea lo que se encuentre en mi corazón, perdóname si he sido deshonesto/a en mi diario vivir, deseo servirte de manera íntegra y sincera, alabarte en toda circunstancia y que mi vida sea el reflejo de tu amor y tu perdón. Amén


Amados, amadas que la gracia del Señor nos permita seguir: “Creando Puentes” de perseverancia y consecuencia en Cristo.


Punto de reflexión


¿Qué similitudes y qué discordancias puede encontrar en su vida cotidiana en “el mundo” a la forma en que enfrenta su vida en la iglesia?


Le invito a buscar lo que necesite cambiar, a no conformarse con lo que hemos logrado, si no con conseguir aquello que nos falta mejorar por medio de Jesús.


Que el Señor te bendiga. (Paulette Díaz)




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