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La pérdida en el prejuicio


01 de julio 2023



1 Samuel 16:7 “Pero el Señor le dijo a Samuel:- No juzgues por su apariencia o por su estatura, porque yo le he rechazado. El Señor no ve las cosas de la manera en que tú las ves. La gente juzga por las apariencias, pero el Señor mira el corazón”.


A menudo nuestra primera impresión sobre las personas tiene relación con el exterior, es también una característica que muchas veces nos permite la sobrevivencia. Por el aspecto de algún alimento podemos discernir si está en buen estado o no, sin embargo habitualmente cuando algo se ve apetitoso no nos detendremos a pensar en la calidad del alimento, si tenemos hambre es probable que ya con ese primer filtro le demos la primera mordida, llevándonos la desilusión de un plástico o de un fruto seco que parecía jugoso.


Samuel había visto el fracaso de una elección tomada por la apariencia, había elegido a un rey que no estaba dispuesto a obedecer a Dios, y nuevamente debía elegir, y nuevamente la apariencia del hijo mayor de Isaí daba al parecer que, era la persona idónea para ser el ungido de Dios. Su elección era como elegir la “fruta plástica” de la frutera, sin embargo para el Señor la elección es distinta, Él ve lo que no podemos ver. Nosotros por nuestra parte tendemos a pensar que la fidelidad y la bondad solo tiene un rostro, o que las dificultades tienen la misma apariencia. Prejuzgamos hasta la actitud de nuestro alrededor sin mirar que hay necesidades, dolores, angustias o felicidades que nuestros hermanos nos quieren compartir.


Nuestra guía no puede estar en lo que vemos, eso busca satisfacer algo superficial, necesitamos ver más que la apariencia de nuestros hermanos, y descartar porque no nos parece adecuado o por lo que parece ser a nuestro mirar. Empecemos a conocernos mejor, a diferencia de Dios, nosotros necesitamos acercarnos y conocernos para poder ver más allá de lo exterior, podemos crecer y apoyarnos cuando dejamos esa barrera que nos limita a ser un solo cuerpo. Hoy es una oportunidad para nosotros dejar nuestros prejuicios y recibir el regalo que Dios nos ha dado para crecer como hermanos.


Señor, perdóname por mi egoísmo que muchas veces me impide ver las virtudes de otros; gracias por la oportunidad de crecer, y de poder compartir con otros para formar tu iglesia, te pido que nos ayudes a desprendernos de prejuicios y de actitudes que nos separan, para que podamos servirte como tú te mereces que lo hagamos, te lo ruego en el nombre de Jesús.


Amados, amadas que la gracia del Señor nos permita seguir: “Creando Puentes” de unidad en Cristo.


Punto de reflexión


¿Ha rechazado alguna vez a una persona por su apariencia?


Permítase sorprenderse de lo maravilloso que Dios pone en cada uno, y vea la oportunidad que Él nos da de crecer por medio de lo diverso que somos


Que el Señor te bendiga. (Paulette Díaz G.)





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