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Crecimiento en la dificultad

Marcos 4:40 “Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?”.


Nuestras acciones en la vida se mueven por las certezas; cuando un niño aprende a caminar se entrega en la confianza que ha recibido desde sus padres quienes le han cuidado, y el no duda que lo auxiliarán antes de caer o lo levantarán cuando eso suceda. Sin temor a lo que pueda pasar, nuestro caminar con Cristo debería fundarse en esta confianza. Tal como les sucedió a los discípulos frente a la tormenta, muchas veces nos vemos en medio de imposibles que nos desestabilizan, no necesariamente teniendo que ser estas tormentas algún problema que aparece intempestivamente en nuestro pasar. Tal como el clima no depende de nosotros el querer recibirlas, tampoco es que hagamos algo para que estén ahí, sino que simplemente se presentan.


Puede ser algo externo y circunstancial, sin embargo a veces pueden ser también nuestras inseguridades, nuestras flaquezas, la desesperanza y un sin fin de situaciones internas que nos llevan a tambalear. Cuando los discípulos estaban aterrados en la tormenta, Jesús le ordenó con una frase simple al viento y el mar calmarse, no les dijo a los discípulos “tranquilícense”, porque probablemente no lo hubieran logrado. Cristo puede cambiarlo todo, arreglar lo imposible, detener cualquier desastre natural, y nos ofrece esa seguridad independiente del entorno, incluso independiente de nosotros mismos. Él no necesita de nuestra calma para actuar, Él quiere nuestra confianza.


En nuestras incertezas Él es la roca a la cual podemos afianzarnos, es nuestro cobijo, y también es nuestra fortaleza, es quien nos invita a estar tranquilos incluso cuando todo se esté viniendo abajo, con la certeza que saldremos victoriosos porque Él tiene victoria sobre todo, y además, nos da la ganancia de esos procesos, que nos ayudarán a crecer en nuestra fe y seguir conociendo el poder de Cristo, y que frente a nuevas tempestades podamos estar tranquilos incluso estando en medio de la tormenta.


Señor, gracias por la oportunidad de crecer, y de conocer día a día un poco más de ti y de lo que tú puedes hacer, te pido que mi confianza siga creciendo y que me permita disfrutar de tu compañía en todas las circunstancias de mi vida. Amén.


Amados, amadas que la gracia del Señor nos permita seguir: “Creando Puentes” de paz y confianza en Cristo.


Punto de reflexión


¿Qué problema no le permite sentir calma?

¿Recuerda alguna situación que le haya permitido aumentar su confianza en Cristo?


Jesús puede hacer lo imposible. Todos los días son una oportunidad para ver Su Poder y Gloria.


Que el Señor te bendiga. (Paulette Díaz)




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