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En Dios no hay accidentes ni casualidades

09 de Diciembre del 2023


Mateo 4:12-13 “Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea; y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaúm, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí”


Jesucristo no sólo marcó la historia, Él es el referente para un antes y un después. Jesús da inicio a un nuevo comienzo. Su ministerio fue el inicio de un mensaje completamente nuevo en tierras palestinas y el mundo. Al ser hijos de Dios somos llamados a cumplir esos grandes planes que el Señor diseñó desde antes de la fundación del mundo. No somos una persona más en el mundo, no somos una casualidad, somos el resultado de un diseño o plan celestial. El verdadero éxito de un hijo de Dios no consiste en los bienes que posee. Ante Dios, éxito es hacer Su voluntad, cumplir con aquello para lo cual fuimos creados. Un hijo de Dios exitoso es aquel que camina en la voluntad del Señor. Esto implica una formación y crecimiento diario de la mano de Dios.


Crecer es parte de la vida del hijo de Dios. El texto bíblico citado nos enseña que Jesús sale de Nazaret y va a Capernaúm (ciudad sede de su ministerio). La vida de Jesús se desarrolla básicamente en cuatro ciudades, y cada una de ellas, con un significado hermoso que nos enseña muchas cosas, pues en Dios no hay casualidades sino propósitos. Veamos:

- Jesús nace en Belén, y la palabra “Belén” significa: Casa de pan (Jesús es el pan vivo, y verdadero alimento para el hombre). Jesús es el único que puede saciar el hambre de amor y propósito del corazón humano.

- Crece en Nazaret, la palabra “Nazaret” significa: vástago, brote que florece (es el lugar donde Jesús crece y se forma como judío). Nos habla del fundamental tiempo o periodo en la vida del creyente donde es formado y equipado para hacer la voluntad de Dios.

- Establece su sede en Capernaúm, que significa: Ciudad de consuelo. Aquí Jesús realizó muchos milagros, venían enfermos y endemoniados, y recibían libertad y sanidad. Nos habla del ministerio de consuelo de Jesús para la humanidad afligida y cautiva en el pecado.

- Jesús muere en Jerusalén, y “Jerusalén” significa: ciudad de paz. Porque Jesús en la cruz, llevó el juicio por nuestros pecados e hizo la paz entre Dios y los hombres.

Todo esto nos enseña que el cristiano debe avanzar en los tiempos y etapas que el Padre Celestial ha diseñado y preparado para él. Jesús no escogió la ciudad para nacer, ni aquella en la cual había de crecer, él se sometió a la voluntad del Padre. Jesús pasa del lugar de crecimiento, al lugar de formación y equipamiento, y luego a la obra que Dios tenía reservada para él; así mismo nuestra vida debe avanzar, paso a paso, hacia la buena voluntad de Dios. Recuerde en Él no hay accidentes ni casualidades sino propósitos.


Amados, amadas que la gracia del Señor nos permita seguir: “Creando Puentes” con los propósitos de Dios para nosotros.


Le propongo un Punto de reflexión


¿Cree que su vida está estancada?

¿No le hace sentido como ocurren las cosas?


Recuerde que el Señor tiene grandes planes con cada uno de sus hijos, tal vez haya que superar obstáculos y derrotar la oposición, pero Aquel que le llamó también le respaldará, Él no nos decepciona.


Que el Señor le bendiga (María Guerrero)




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